Hernando Ali Baute vive un sueño que no planeó

Hernando Alí trabaja en uno de sus proyectos escolares. Actualmente estudia tercer año de Finanzas en la Universidad Central de la Florida y desde hace tres meses cursa sus prácticas en el gigante tecnológico Apple. [Foto: Para AL DÍA TODAY]

Por Jesika Millano
Para AL DIA TODAY

ORLANDO –   Cuando el éxito es en tierra ajena, el orgullo es doble, asegura Hernando Ali, un colombiano que representa para muchos la versión del sueño americano. 

Él es el ejemplo número uno de lo que ocurre cuando los inmigrantes tienen la oportunidad de echar raíces y acceder a las mismas oportunidades que el resto de ciudadanos.

Hernando Ali toma un descanso en su trabajo para tocar su acordeon. Alí estudió producción musical en la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia, y además se formó musicalmente en la Academia de Música Vallenata Andrés ‘El Turco’ Gil. [Foto: Para AL DÍA TODAY]

Aterrizó en EEUU hace siete años, aunque asegura, que nunca estuvo en sus planes radicarse en este país. “Cursaba una carrera acorde a lo que me apasiona, que es la música, en una buena universidad en Colombia. Tenía una vida cómoda y estaba feliz por todo lo que estaba viviendo”, contó.

Estudiaba Producción Musical en La Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá. Además se formó en la Academia de Música Vallenata Andrés ‘El Turco’ Gil y era acordeonero de una agrupación musical llamada ‘Tranvía’, con la que ya había grabado un sencillo. Sin embargo, una desilusión amorosa lo hizo replantear su vida lejos de su tierra, y en ese momento, con apenas 21 años decidió emprender un nuevo camino aquí.

“Para ese entonces, ya había aplicado a la visa en dos oportunidades y me la habían negado. Decidí hacer nuevamente el trámite y me la aprobaron. Fue una bendición que hubiera pasado justo en ese momento y no antes” narró Ali Baute.

Asegura que en un comienzo su estadía fue más difícil de lo que pensó. “Fue muy ambiguo llegar aquí y saber qué haría porque en mi país, aunque dependía de mis padres, no me faltaba nada. Solo estudiaba y me dedicaba a la música, pero cuando llegué aquí fue muy diferente, la cultura te absorbe y debes trabajar”, contó.

Su primer empleo fue en un restaurante de mesero. No sabía absolutamente nada de inglés, pero por su buen oído musical captaba las palabras de las peticiones que hacían los clientes y luego lo repetía a su compañero. “así fui aprendiendo poco a poco”, asegura.

Al mismo tiempo estudiaba en una escuela del gobierno para adultos y empezó formalmente dos años de inglés académico como preparatorio para la universidad. 

No obstante, se permitió aspirar a más y lograr más. Se refugió en los libros y entre esos, sin saber, fue tomando textos que le interesaban relacionados con el área financiera. “Me di cuenta que tenía cierta afinidad con este tema.  Paradójicamente, al igual que el inglés, fue un gusto que apareció sin más, pese a que era lo que más aborrecía en mi etapa de estudiante de bachillerato”, manifestó el joven. 

Un año después cambio de empleo y tiempo más tarde decidió iniciar un nuevo proceso académico. “Por temporada combinaba el trabajo y el estudio, pero la mayoría de las veces, decidía parar mientras trabajaba y ahorraba para costear los gastos. Me tomó tres y medio obtener mi título en el college porque trabajaba al mismo tiempo”, cuenta el joven. 

Actualmente estudia tercer año de Finanzas en la Universidad Central de la Florida y  desde hace tres meses cursa sus prácticas en el gigante tecnológico Apple.

“Sabía que la música pasaría a un segundo plano y jamás imaginé que estaría en el lugar que estoy ahora haciendo lo que hago”, expresa el joven.

Asegura que Estados Unidos es ese hogar donde lucha por ser una mejor versión de sí mismo. Hogar que además de crecer en lo personal y profesional, le ha permitido cumplir con metas en su país de origen. 

“Todo partió de una mala experiencia. Me robaron el carro y el seguro decidió pagarmelo. Sin embargo, ese dinero decidí invertirlo, junto con mi madre, en finca raíz en Colombia y fue lo mejor que pude haber hecho porque eso nos dio muchas ideas para seguir invirtiendo”, detalló.

A la par, compró una bicicleta para movilizarse a su trabajo y seis meses, gracias a la estabilidad económica que le dio su primera inversión, adquirió otro carro.

Ali afirma que, aunque vive un sueño que no planeó, la clave de su éxito ha sido aspirar y persistir en lo que se ha propuesto. “A veces  siento que estoy viviendo el sueño de otros. Fui una persona que me dejé amoldar y nunca me quedé atascado, siempre fui inquieto, buscando oportunidades. Considero que trabajar en varias partes me permitió descubrir que era lo que me gustaba”.